VÍNCULOS VIRTUOSOS: El Círculo Sagrado del Budō Taijutsu

VÍNCULOS VIRTUOSOS: El Círculo Sagrado del Budō Taijutsu

 



Hay momentos en la historia de un arte que no se escriben con tinta, sino con la luz de una revelación. Hoy deseo acercarles, a través de las vivencias y publicaciones de Hatsumi Sensei, la esencia viva del Budō Taijutsu.

 

Corría el año 1995. El cielo de Tucson, Arizona, se convirtió en el escenario de un fenómeno que marcaría nuestro camino. Durante aquel Taikai, el sol se reflejó con una intensidad tal que Sensei lo denominó “El Círculo Sagrado”. No fue solo un avistamiento estético; fue una señal. En el volumen I, número 8 de la edición española de Sanmyaku Bujinkan Denshō, Sensei confesó su inspiración: aquel círculo representaba el concepto de “Wa” (Armonía), una paz sagrada. Fue bajo ese influjo que decidió denominar al conjunto de nuestras escuelas como Budō Taijutsu.

 

Personalmente, siempre he creído que Hatsumi Sensei posee una percepción afinada, casi quirúrgica, para interpretar las señales del universo en el momento preciso. Como seres humanos, todos estamos sujetos a la danza de la vida y la muerte, a la impermanencia de los estados cambiantes. Aunque solemos repetir con orgullo que “ni diez mil cambios nos sorprenderán”, la honestidad nos obliga a reconocer que aceptar el cambio continuo es un desafío del espíritu.

 

A lo largo de su vida activa en el tatami, las propuestas de Sensei han sido un fluir constante. Hemos visto conceptos fluctuar sin desaparecer: del Ninpō Taijutsu a la sintonía del budō Taijutsu, desligando las enseñanzas de etiquetas rígidas para elevarlas a una armonía superior.

 

Es como subir a las colinas del Lago Biwa: uno se sienta a observar cómo las ondas aparecen y desaparecen en la superficie; el agua es la misma, pero la forma siempre es nueva.

 

En este trayecto hubo de todo: cambios en los certificados, donativos para el primer Honbu Dojo, e incluso la idea —que generó polémicas entre quienes opinaban sin saber— de convertir el Dojo en un templo Shintoista. Pero lo cierto es que, cuando la esencia de un Maestro impacta en tu conciencia de manera tan positiva como ocurrió en mi caso, los cambios externos dejan de importar.

 

El cambio es inherente al ser humano; es lo más natural que existe. No debería afectar nuestra conexión más profunda.

 

Quizás la figura del Maestro no es lo que creemos, sino la capacidad de esa figura de convertirse en tu propia conciencia.

 

El Maestro responde a tus dudas no desde lo que tú esperas oír, sino desde una coherencia tan pura que, si no estás preparado, puede incluso llegar a ofenderte.

Por eso amo el Budō Taijutsu. Me apasiona el manejo de lo abstracto, la fragancia de su movimiento y esa "tactibilidad" de Hatsumi Sensei que te permite ser tú mismo mientras te miras a través del corazón. Él te invita a reflexionar y, al mismo tiempo, te exige que no pienses. Te derriba con una sutileza asombrosa mientras te atraviesa con la mirada de un tigre.

 

Él nos entrega herramientas para vivir la vida más feliz posible, sin interferir, permitiendo que cada uno desarrolle sus propios proyectos sobre la base de sus "perfumes marciales".

 

Nos dice "no" cuando es "sí", y "sí" cuando es "no", solo para que afinemos nuestros sentidos y despertemos.

Es un honor seguir este rastro.

Pedro Unryu
Bujinkan Budo Taijutsu Daishihan & Shitenno
Fundador del Método Balance y de Unryukai.


P.D: la foto corresponde a un hermoso detalle que me hizo llegar el pasado año Hatsumi Sensei a través de discípulos que viajaron a visitarlo. Dada mi imposibilidad de viajar en estos últimos años largas distancias, Hatsumi Sensei y mis amados discípulos conectaron para que este hecho ocurriera como un milagro. Esta imagen de Kannon estaba ubicado en un lugar muy especial del espacio del Maestro.


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